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 Tantos veranos y las muchas horas pasadas en nuestro pueblo, han producido enternecedoras escenas protagonizadas por personajes que no son otros que nosotros mismos. Algunos más que otros, y yo como el que más.
Yo hice la comunión en los Almagros, junto con mi hermano Jaime, "La Toñi" de "La Lola" y "La Rufina". Lo cierto es que no se si las damas que nos acompañaban tan señalado día, hicieron la comunión al mismo tiempo o ya tenían experiencia en dicho sacramento. Eso fué un punto que aún no se me ha aclarado y desde aquí aprovecho para pedir luz sobre el tema. Yo tendría unos siete años o así y Jaime, por consiguiente, ocho y algo. Los preparativos para el banquete fueron exagerados, habilitamos la cochera para poder comer allí todos los que pudieramos. Vinieron primos italianos, valencianos, etc. y por supuesto murcianos. La piscina preparada para refrescar al mayor número de niños posible y así dar un respiro a los padres, que en nuestro caso, bastante tenían. Uno de los italianos, lucía un bañador, casi inexistente, pero se tiraba desde lo alto del poyete sin pensarlo, la verdad es que todos lo pasamos de miedo con la visita de los que por la villa Ginés y Ana pasaron ese verano...
... Antes de la comunión y en casa, el sacerdote, que fué quién casó a mis padres, nos confesó a los dos y nos dió la absolución, para que entraramos en la iglesia limpios de todo pecado antes de nuestra primera comunión. Cuando entramos en la Iglesia con las entonces niñas, yo con la Rufina y Jaime con la Toñi nos sentaron frente al altar. Al mirar a aquella criatura, la luz de su rostro encandiló algo dentro de mi, ¿Podía ser amor? ¿sería atracción?¿Tan pequeño?. En realidad era un sentimiento puro de admiración. Esa fué la primera vez que vi algo positivo en las niñas, jeje. Luego, después de algunos años, me caí de la bici, me pilló la vaca, y conocí a Juana Mari. Una chiquilla que se reia sin tapujos. Alegre como todos los de su estirpe y muy social. Y yo, como se me había encandilao el alma, pues, que podía hacer, pues pasar el mayor tiempo posible con ella y, después de algún tiempo, dar los primeros pasos en lo que podría llamarse una declaración de amor, pero a pedos. Cada vez que yo me tiraba un pedo, ella se reia. Que puede haber mejor que hacer feliz a la persona que amas. Nuestra unión vento-flatulenta era perfecta. Yo me desahogaba y ella se reía, no fué necesario avanzar más en la relación. En las fiestas de ese año, le pedí bailar, que por cierto me costó decidirme una eternidad. Ella estaba sentada en un banco y me dijo que si al tiempo que se levantaba. Durante el baile, posiblemente mi primer baile con una fémina, el espacio reinaba entre nosotros y se acercó Pepe el Tutubío y me dijo: "Por ahí enmedio pasa un tren". Lo entendimos los dos y nos acercamos un poco más. Parece mentira, la poca falta que tenemos con 12 años, de controlar nuestras emociones, con quince guiervas, la cabeza se nubla mucho más. Y más si, pegandote el sol durante 8 horas, andando por los bancales y recogiendo los suelos de los almendros de dos cuadrillas de jornaleros. Trabajando con Justo, cogiendole la almendra a un pariente suyo, conocía a Ana Mari. Eso si que me descerebró durante al menos un año. Ella llevaba un pantalón blanco ese día. Me pasé el día buscando a lo lejos algo blanco, y el día siguiente también. Alguien hizo un comentario y ahí me enteré que era prima del Joven y Juan Miguel. Primero pensé, bien, la podré ver más a menudo, y de golpe el pensamiento oscuro, si, pero si el Joven se entera, me dará un varazo en las corvas. Bueno, estaremos preparados para saltar. En el momento que te gusta alguien de ese modo y te obsesionas con ello, empiezas a ver a tus amigos como adversarios. Ramón era un Dandi, Agustín un cachondo, El Costas era el DJ, Jaime estaba cuadrado y Andrés era el guaperas. Yo busqué las alianzas pertinentes y conseguí que nadie le tirara los tejos. Ramón no mostraba interés por ella, siendo él quién más me preocupaba, empecé a hacerme ilusiones sin mucho fundamento, aunque a ella parecía alegrarle mucho que nos vieramos, aún no sabía por qué, pero tuve tiempo para descubrirlo. Las fiestas de Fuente Alamo se acercaban, y yo iba a frecuentar mucho la Villa esa semana. Pero la semana anterior, un día de semana bajamos todos a la piscina a tomar un helado. Yo como siempre de paquete con el Costas, al que le hacía de radio, cantando Bienvenidos y el rock de una noche de verano. Al pasar por mi ansiado suegro tenía el montón de estiercol, había un mochuelo en lo alta del mismo, y me dice el Costas: "Mira como te cuida el negocio ..." Eso es un amigo, me ensanchó el pecho y me hizo pensar que pronto la estrecharía en mis brazos. No sería mis brazos quien la estrechara, pero en fin. Cecilio, habló con ella y le sonsacó cierta información, información que luego le sonsaqué yo. Se portó de puta madre, eso son amigos de verdad. Sabiendo que yo estaba hecho una braga por ella, me lo dijo solo a mí: "Me ha dicho solo que le gusta uno de Castellón". Lo que yo no sabía es que de castellón había 3. Andrés ya me había dicho que era muy cría para el, y como Jaime pasaba de todo, "soy yo, tengo que ser yo" pensaba. Pues no era yo. Era Jaime, eso me dijo cuando le pedí salir en la Maja. Claro, que yo vivía en Castellón y ella en Fuente Alamo, no podíamos salir juntos. No pensé en pedirle rollo, mis sentimientos no daban la oportunidad de esa posibilidad. O todo, o nada. Y como fué nada, yo fuí con el cuento a mi hermano, pero cerciorandome de que a el no le gustaba antes de decirle nada. No, a mi no me gusta. No Antonio, no flipes. Y como jilipollas, va y se lo digo. Ya, pero yo paso, que va. El domingo los vi en el reservado, encuentro de sentimientos y lección super bien aprendida. Lo diré a lo Forrest Gump: Si eres tonto, haces tonterías. No hagas tonteías, tontaina. |