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Los paganes también existen PDF Imprimir E-mail
Blog Antonio Carrasco
martes, 20 de octubre de 2009 21:14

Después de 3 o cuatro años yendo a los Almagros más de tres veces al año, ya empezabamos a conocer a buena parte de la juventud autoctona. Cecilio el de "La Chica" y Felipe de la Poncha se convirtieron en una especie de primos nuestros. Vecinos de Paco y Magina, y de los España de Valencia, los hacía mucho más cercanos. En aquel tiempo no recuerdo conocer Pedro Costas ni a Ramón Cuestas, y si nos habíamos visto era en las fiestas.

En verano, la lacra eran las calabazas. Si habías suspendido alguna en junio y te quedaba para septiembre, no habia otra que estudiar, y las clases particulares que impartía Antonio Méndez en junio, en el porche donde descascaraba la almendra eran punto de encuentro para los futuros intelectos de los tiempos actuales. Antonio "El Coli", Jose "El joven", mi hermano Jaime, Perico "el muelles", Agustín "El Cura", etc.

A nosotros nos pillaba bastante cerca como podéis imaginar. Yo tenía un libro de repaso con el se suponía iba a aprobar el examen de septiembre, la teoría mola, pero a la practica, ponía más atención a las arañas que tejían sus trampas en los rincones que al libro de texto.

Un día, según me contaron, me levanté y fuí hacia la mesa en la que se sentaba Antonio, había alguien que no se quien es, haciendole una consulta y no, miré a los ojos a nuestro extrañado profesor y lo cogí del cuello, apretandole de tal modo que no podía retirar mis manos. Pronto, los chicos de la clase le ayudaron separandome de el. La verdad es que no recuerdo nada del hecho, pero me lo contaron años después los que lo vivieron en directo. 

Claro que no todos suspendían en junio. Y a esos los empezamos a conocer cuando venían con sus bicis a la capital.  Recuerdo la primera vez que vi a Ricardo, con sus gafas que se oscurecían con la luz y su bicicross con freno pedal. El no iba a repaso, pero un día paró frente al poyo de mi casa y mi hermano Andrés que al parecer ya lo conocía empezó a hablar con el. Me llamó la atención como se reia y como fruncía el ceño mirando hacia arriba. Parecía un tío muy inteligente, cosa que con el tiempo todos pudimos comprobar.

Pepe el chavelo también me hizo gran impresión. Esos sonidos de macho cabrío era algo que lo distinguía. El era algo mayor que nosotros, muy amigo de el mayor de los Doctores, siempre andaban juntos. Una tarde, Pepe marchaba hacia los Paganes después de trabajar remodelando un patio frente a lo que era el teleclub. Antes de irse, tonteando, se picó con Cecilio el de la Quica y el en el lado de los Almagros de la rambla y Pepe en el otro lado, empezaron lanzarse piedras mientras  se dirigían halagos:

Pepe: Hay Cebollo (derivado claro del nombre Cecilio).

Lanzaba una piedra a lo pastor que en el 90 % de las ocasiones iba dirigida a la cabeza de Cecilio con una precisión que me impresionó.

Cecilio: Caparra tira pa tu pueblo (No se por que le llamaba eso, pero a Pepe le hacía todo menos gracia.

Y le lanzaba una piedra. Lanzamiento simbolico, puesto que el francotirador en esta batalla era Pepe.

Pepe: Hay que ver Cebollino, con esta si que te doy...

Otro proyectil preciso salía de su mano y se dirigía a la cabeza de Cecilio que podía esquivarla con un balanceo de su cuerpo. 

Así se pasaron 10 minutos hasta que Cecilio se despidió y Pepe tiró para Los Paganes.

En los paganes estaba la Balsa del Chavelo, y allí empezamos a ir a bañarnos cuando cumplimos los 14 años. Todos los mozos del pueblo iban allí a bañarse y alguno incluso se enjabonaba. Entre las ranas y renacuajos, nadabamos y buceabamos. Mi hermano Jaime era el más rápido y el que más anchos se hacía buceando. De hecho, aún Paco "El Doctor", recuerda una vez que se apostaron a ver quien hacía más anchos sin sacar la cabeza del agua. Jaime hizo 6 anchos y el resto no se si hicieron dos o tres.

Recuerdo una un sábado fuimos todos los almagreros a bañarnos allí. Yo tenía uns 15 años. En aquel tiempo tenía una especie de mobilette pero de la marca Torrot. Como no corría mucho, yo le tiraba del cable del acelerador. Ese día yo no llevaba moto y me fuí con Antonio, el hermano de Cecilio, en la mobilette de su padre. Una vez allí, tomé prestada la mobilette y fuí a los Almagros, tirandole del cable para ir más rápido, pero cuando llegué a los paganes, el cable se atascó y la moto se quedó acelerada. Yo, para escurrir el bulto, utilizaba el descombresor para que la explosión se anulara, resultando en la parada del motor. No se por que no se lo dije a Antonio, pero el caso es que cuando volvíamos, al llegar a la curva de la calle de Antonio el "Coli", los 90 grados fueron demasiados para lo acelerada que iba la moto y nos caimos los dos. Yo no me hice nada, pero Antonio se cortó con el disco que giraba alrededor de los platinos. Fué algo sin mucha importancia, pero debería de haberle advertido de lo que había hecho.

 

Actualizado ( miércoles, 04 de noviembre de 2009 09:03 )
 

Comentarios  

 
+1 #1 Esmeralda 2010-02-21 13:44 Antonio… eres auténtico… nos hemos reido un montón mi famiia y yó al leer éste artículo. UN BESO… Cita