Estamos un poco hartos de oir que los políticos se corrompen, ya ni nos inmutamos cuando leemos en los periodicos cuarenta mil noticias a cerca de este o aquél proyecto urbanístico que ha implicado en casos de cohecho, malversación, etc. Es como decía mi Tío Mateo, el marido de mi tía Mariquita España, que cuando en la guerra civil española, siendo cabo furriel, vió su primer cadaver, fué algo que le impactó muchísimo, pero que luego veía cientos de ellos diseminados por los campos de batalla y casi que hablaba con ellos.
A nosotros nos pasa lo mismo, hemos crecido viendo a Rumasa, los GAL, y ahora la corrupción urbanística. Pero, ¿Es normal acostumbrarse a esto? En una guerra, son los gobiernos y ejercitos los que llevan la voz cantante. Pero en una democracia, ¿Está el ciudadano obligado a acostumbrarse a que todo esto ocurra? yo respondo, Por supuesto que no. Y lo peor de todo es que muchos se dicen a si mismos y en algunos casos a sus contertulios: "pero si yo estuviera en su lugar, igual hacía lo mismo". Ahí está el problema señores y señoras. ¿No será unasunto de principios morales? ¿No será que debemos de revisarlos y dejar de quejarnos para empezar a hacer algo?
Existen infinidad de organizaciones ciudadanas cuyos fines contemplan acabar con estas situaciones, pero incluso desde quienes somos, podemos hacer mucho más. Primero, condenando sin exageraciones, siempre desde la prespectiva del hecho provado y haciendo uso de nuestro derecho a la manifestación. Enseñando a nuestros menores que eso esta mal y que lucharemos por que se acabe, está mal lo haga nuestro amigo Manolico o nuestro enemigo Menganico. Pero no basta con decirlo, hay que predicar con el ejemplo, y por que no, contar experiencias propias de cuando hemos tenido que tratar con el diablo, y aunque nos haya tentado, le hemos dicho que no por que eso estaba mal. Pero lo que en realidad ha de conmover a la sociedad, es que grupos humanos sin confesión política, tan solo social, se manifiesten en contra de lo que está ocurriendo.
Hoy he leido que se han pedido 6 años de carcel para alcalde de Mazarrón en un juicio que se celebra en Totana, por malversación de fondos. El tío firmaba los recibos de los pagos que se le hacían a Valera (exalcalde conocido por sus excesos y por, entre otras anecdotas no propias de un edil, una noche ser encontrado en la calle en ropa interor sin tener muy claro donde estaba y con indicios de brote psicótico), a parte de los treinta y pico mil euros que recibía por su "dedicación completa". Al parecer tenian un pacto, su grupo político votaba a favor de las mociones del PP y así podían gobernar sin problemas. Esto es inconcebible y a su vez es una tomadura de pelo a los que trabajan y pagan sus impuestos. Pero lo más increible es que no se registren manifestaciones de desaprovación y un debate político ciudadano, una revolución dentro de la democrácia. Pues no, en vez de eso, todos lo comentan como: "si es que no puede ser, pero si fuera yo, lo haría de otra manera para que no me pillaran.
Señores, esto no funciona, tal y como está estructurado, no funcionará jamás. Pensemos en como cambiarlo. Que nos sirvan como ejemplo paises, como Suecia, en el que los cargos políticos son obligatorios y se otorgan por sorteo a los candidatos que por su formación y trayectoria en el mundo laboral, se les considera aptos. Ah, y de perpetuarse en el sillón de alcalde, nada, cada dos años uno nuevo, que no les de tiempo nada más que de pensar en mejorar su municipio.Igual a nosotros no nos funcionara, porque También es cierto que no existe la cultura del pelotazo y el bote pronto, pero quien evita la ocasión, evita el peligro.
Tampoco puede ser que en los partidos políticos no haya democracia a la hora de elegir quienes son los que van a representar al pueblo. Entiendo que no todos los que están afiliados a un partido político son lo suficientemente conscientes de las aptitudes y habilidades políticas y de gestión económica, urbanistica, social, etc. de este o aquel candidato a un puesto en las listas, pero ahora mismo lo que se está viviendo es en el poder de una oligarquía dentro de los partidos, una organización de tipo piramidal en la que la gran mayoría quiere subir a lo más alto por que se dispone de más poder.
Es el ciudadano el que ha de exigir al político (Aunque no deberían de ser políticos, en mi opinión para ser político deberías de haber sido elegido primero por tus conciudadanos), al fin y al cabo, somos nosotros los que deciden quién ha de gobernar, y es nuestro deber exigir a las instituciones que cesen a los corruptos, los castiguen y mantengan el ojo avizor para que los que gobiernan, tengan que decir que no a las tentaciones del maligno, encarnadas en este o aquel constructor de turno, y el que dice constructor, dice empresa comercializadora de lamparas, o quien sea. Todo esto, al menos, hasta que la capacidad moral de la sociedad haya crecido lo suficiente para dar autonomía a las instituciones.
Las instituciones están ahí para el ciudadano, no para el que quiere lucrarse desde dentro acelerando este o aquel proyecto para su aprovación. Pero no nos equivoquemos, los que gobiernan desde las instituciones son un fiel reflejo de la sociedad, y o cambiamos la sociedad en cuanto a moral, o seguiremos con el problema por los siglos de los siglos.
Otro tema es la lentitud con la que se tramitan las peticiones que un ciudadano solicita en cualquier institución, eso de que "las cosas de palacio van despacio" es otro conformismo que odio, y que estamos obligados moralmente a discrepar con el. Palacios para la nobleza, y en nuestra sociedad la nobleza es más que nada plastica y adorno.
Empecemos a hacer algo por lo que decimos que es nuestro estado de derecho y pensemos en como queremos que sea nuestro futuro. El pensar que no podemos hacer nada es erroneo. Podemos hacer y mucho, para eso estamos aquí. Los cambios han de empezar por uno mismo. Pero si lo que nos gusta es despotricar, criticar y hablar de este y el otro por lo que hacen y yo querría hacer mañana si pudiera, mejor dejarlo todo como está, que tiempo nos ha costado llegar hasta aquí.