|
Blogs
|
Blog Antonio Carrasco
|
|
domingo, 08 de febrero de 2009 01:09 |
|
 Tantos veranos y las muchas horas pasadas en nuestro pueblo, han producido enternecedoras escenas protagonizadas por personajes que no son otros que nosotros mismos. Algunos más que otros, y yo como el que más.
Yo hice la comunión en los Almagros, junto con mi hermano Jaime, "La Toñi" de "La Lola" y "La Rufina". Lo cierto es que no se si las damas que nos acompañaban tan señalado día, hicieron la comunión al mismo tiempo o ya tenían experiencia en dicho sacramento. Eso fué un punto que aún no se me ha aclarado y desde aquí aprovecho para pedir luz sobre el tema. Yo tendría unos siete años o así y Jaime, por consiguiente, ocho y algo. Los preparativos para el banquete fueron exagerados, habilitamos la cochera para poder comer allí todos los que pudieramos. Vinieron primos italianos, valencianos, etc. y por supuesto murcianos. La piscina preparada para refrescar al mayor número de niños posible y así dar un respiro a los padres, que en nuestro caso, bastante tenían. Uno de los italianos, lucía un bañador, casi inexistente, pero se tiraba desde lo alto del poyete sin pensarlo, la verdad es que todos lo pasamos de miedo con la visita de los que por la villa Ginés y Ana pasaron ese verano...
|
|
|
Blog Antonio Carrasco
|
|
domingo, 08 de febrero de 2009 01:03 |
|
Cuando eramos unos críos, siempre que podíamos saliamos despedidos de Castellón. Cuando se acercaba la navidad, el colegio nos soltaba el 18 de diciembre, la noche que se representaban diferentes actuaciones de alhumnos que, ya fuera teatro, música o canto, habíamos practicado durante varios meses. Yo recuerdo algunas como la de Jaimito en la que yo hice de profesor y un Ferris (compañeros de la escuela y vecinos de edificio) como Jaimito y los villancicos, algunos de los cuales eran en valenciano y claro, nunca supe que leches cantaba. Jaime padre tomaba las vacaciones el 22 de diciembre, el día del sorteo de navidad, y los días previos a la señalada fecha, en casa había mucho movimiento. Que si las sábanas, que si las tortillas de patata para el viaje, la ropa de la tropa y poco a poco, año tras año, más gente y más mascotas dentro del mismo coche. El 131 ranchera llegó a transportar a Jaime conduciendo, Adelina de copi con Paco sobre sus piernas, tortolas, tortugas y hamsters, Jaime, Ana y Andrés en el asiento de atrás y yo en el maletero con Ginés, el Pipo (el eterno perrito negro de rabo enroscado) y el perro o gato de turno.
|
|
Actualizado ( viernes, 25 de septiembre de 2009 21:09 )
|
|
Blog Antonio Carrasco
|
|
martes, 04 de noviembre de 2008 18:59 |
|
Hola a todos. Desde que empezamos con la web, siempre he querido hacer algo que todos recordemos, y que mejor que hacerlo con lo que entre todos podemos recordar de nuestra infancia y adolescencia. Desde el blog del editor, donde se publica este apartado "literario", quiero saludaros a todos
En mi caso, lo que más recuerdo es la adolescencia. Entre enamoramientos, caídas y visitas al hospital se esconden infinidad de vivencias que, sino uno, el otro puede recordar. Claro que es complicado vernos muy a menudo, pero, como reza nuestra lengua, rica de refranes, el que quiere puede.
|
|
Actualizado ( viernes, 25 de septiembre de 2009 21:06 )
|
|
|
Blog Antonio Carrasco
|
|
martes, 14 de octubre de 2008 09:05 |
|
Cuando llega la pubertad, el niño empieza a hacerse hombre, y lo primero echa cuerpo y luego se le amuebla la cabeza. Andrés y Jaime estaban con 16 y 17 años eran hombres para trabajar y mi madre, atenta a todo lo que en el pueblo se hablaba, les invitó a que pidieran trabajo a Romero que en aquel tiempo ponía en producción los bancales aledaños a sus limoneros en los Paganes. Claro, que mi madre siempre añadía la coletilla "...y decirle que sois tres, que tiene que buscaros trabajo a los tres". A mí me pareció muy pronto, trabajar con 14 años, pero por irme con mis hermanos, yo haría lo que hiciera falta, desde que empecé a andar, siempre intentaban irse sin mi, y lo entiendo, más lento, que quedaba entretenido con cualquier cosa y al final siempre estaban esperandome.
|
|
Actualizado ( lunes, 19 de octubre de 2009 22:36 )
|
|
Blog Antonio Carrasco
|
|
sábado, 27 de septiembre de 2008 00:18 |
Aun recuerdo esa noche, tumbado en los asientos de atrás del Dodge Dall entre Jaime y Andrés, adormecido pero despierto, oyendo las grava golpear el guardabarros de ese mastodonte americano de otras épocas. Era el primer verano que Jaime y Adelina se decidían a ir a Los Almagros, motivados por los rumores que señalaban que el Lute, escapado en un traslado entre penitenciarías, había pasado por El Cimbre (entre Lorca y Vélez Blanco), lugar donde veraneábamos desde hacía algunos años con nuestro abuelo paterno. Era verano, pero antes de sacarme del coche del coche en brazos, mi madre me rodeo con una manta no muy gruesa y me metió en una de las camas, que había preparado con anterioridad, en la habitación hay al entrar a la Villa Ginés y Ana a mano izquierda. Habían reparado el techo ya que estaba en bastante mal estado, ya que hacía tiempo que nadie vivía de continuo allí. No recuerdo como desperté, lo que si recuerdo es la luz que había ese julio del 73 y los ratos después de las comidas, en la sombra del hogar, intentando encerrar el fresco dentro de casa. Aunque el calor no nos mantenía por mucho tiempo allí. El lugar más el fresco de la casa estaba donde la puerta que iba de la cochera al patio, donde hoy está la habitación de mis padres. Allí, protegido durante todo el día del azote del sol por la cochera y sus muros, se podía disfrutar del frescor a la sombra durante la siesta. Otro sitio muy visitado, tanto por mi abuelo, como por Jaime hijo, era la higuera. Yo era más reacio a comer fruta de los arboles, Jaime y Andrés sin embargo eran unos verdaderos asalta higueras-rebientanispereros de mucho cuidado.
|
|
Actualizado ( jueves, 26 de febrero de 2009 21:24 )
|
|
|
|
|
|
|
Página 6 de 7 |
|